domingo, 5 de septiembre de 2010

El Desnudo en la fotografía:“El cuerpo humano, una obra impecable”


En la historia de las artes plásticas, el cuerpo humano ha sido siempre una constante y uno de los temas preferidos por los artistas, pues el desnudo en si mismo, es una forma de arte, siendo éste abordado desde los más variados fines creadores. Desde la prehistoria se conservan gran variedad de piezas representativas de la fertilidad. En la Grecia antigua, el cuerpo era considerado la máxima creación de la naturaleza, en el Renacimiento, el hombre era el centro de todas las cosas, esto nos lleva a afirmar, que el desnudo ha estado presente desde las épocas más remotas hasta hoy.
A través de la fotografía se puede ingresar al espacio humano y al entorno en el que vive, se pueden descubrir elementos que nos indican los cánones de belleza que rigen a una sociedad en una época determinada, nos dan una visión acerca de la relación, igualdad o desigualdad entre hombre y mujer, sobre la moralidad y costumbres de los pueblos, pero sobretodo, permite captar la belleza de las formas.
El desnudo en el arte fotográfico, es uno los temas más admirados, polémicos y exigentes, pues el desnudo no es solo tomar una imagen, es mucho más que eso, es percibir e interpretar la belleza del espíritu, es captar un cuerpo que disfruta de si mismo y que lo comparte, el desnudo es simbolismo y realismo, es el origen del ser y de la vida. Esa imagen libre de ropas, expone su máxima belleza, recordándonos que Dios como artista sublime, nos regala una obra impecable, guardada en cada fibra y trozo de piel que se expone al natural.

La fotografía del desnudo artístico, es una disciplina que debe realizarse con una gran responsabilidad y respeto, tanto para el o la modelo, como para el espectador, el mensaje no ha de ser ofensivo, pues el objetivo es transmitir imágenes donde las curvas, la luz, las sombras, el volumen y texturas alcancen a producir una imagen fascinante que permita que la imaginación descubra libremente el contenido total de la obra. El desnudo como medio de expresión poseerá un valor universal y eterno, solamente si los artistas de la fotografía se apoderan de la forma humana, la toman y la describen, con total pulcritud y estética, porque el cuerpo humano atrapa en silencio el sueño que se esconde en los sentidos.

Definitivamente, si hay algo que expresa sentimientos y sensaciones, es el cuerpo desnudo, éste nos proporciona y transmite un sinnúmero de emociones y sentimientos: armonía, tristeza, pudor, energía, éxtasis, calma, desespero, soledad, felicidad, placidez, humildad, sosiego, todo menos indiferencia.

domingo, 27 de junio de 2010

A TAL CASA, TAL ALDABA: Golpes del pasado

Con un silencio que sonaba a compañía eterna, Don Eustorgio frotaba los estoperoles de bronce y las aldabas con cara de león. Al escuchar el sonido del viento que a lengüetazos aliviaba el sopor de la una de la tarde, secó de su frente dos gotas de sudor llenas de sal marina, de esa que se le impregnó en la piel cuando en la mañana enfrentó al mar y al horizonte para preguntarles el futuro de ese día. El mar no le contestó sus preguntas, pero él sabe que el que calla otorga. Se levantó despacio, el único sonido era el crujido de sus articulaciones que se comportaban igual que las aldabas de su colección. Las chancletas se levantaron con él, caminando lento, rozando las baldosas de colores, mientras Don Eustorgio recorría las paredes húmedas de su habitación, tapizadas de estoperoles y aldabas coloniales. Vicio, ja! Dicen que es un vicio, y a ellos qué les importa? Si supieran cuánto saben, cuántos secretos guardan!. Esto pensaba mientras miraba fijamente una aldaba con forma de dragón con un gran aro en su boca. Sabrán ellos cuántas veces sentiste el fulgor de amores clandestinos y oscuros? Tu eras el encargado de llamar al amor! Solo hoy los difuntos son los testigos de tu complicidad. La puerta se abre lentamente, dejando pasar a Fulgencio, su gato rayado y quien siempre se sentaba a esa hora a escuchar la misma historia, día tras día. Fulgencio, ven aquí, mira ésta, te gusta? Esta anunció grandes triunfos en la casa de Don Emiro Del Toro, como cuando fue nombrado gobernador de la ciudad; y ésta, ésta recibió golpes rápidos y ansiosos cuando al final de la tarde con gran ansiedad llegaba a visitar a mi dulce Catalina, y qué te parece aquella? En mis oídos aún retumban los golpes secos anunciando la muerte de Don Benito...míralas, todas anunciaron alegrías, tristezas, pasiones atoradas en la garganta. Sabes Fulgencio cuál es el origen de las aldabas? Fueron los árabes, quienes inicialmente colgaron estos maravillosos utensilios en la entrada de sus casas para llamar a sus habitantes; la palabra era “addabba”, que significaba lagarto, por su forma parecida a ese animal. La conocemos como aldaba, pues se “castellanizó”. Si, éste es uno de los legados de nuestro pasado. Mira, en los siglos XIV y XV, las bañaban en oro, tallaban en plata, las repujaban o le hacían incrustaciones de piedras; por la aldaba de la puerta, te dabas cuenta de la posición económica de la familia y su importancia. En América, durante el siglo XVIII, se fundieron una gran cantidad con miles de formas y estilos. No, ellas no pueden morir en la quietud de una puerta, esperando, mirándonos en silencio, sobrellevando la débil arrogancia de los modernos artilugios. Ayer tan útil, hoy tan olvidadas! Ellas golpean nuestra memoria! Sintió de repente una gran desesperación, en su mente se anidaron los recuerdos, Fulgencio se dio cuenta que la sesión de ese día había terminado, y sigilosamente se deslizó por la línea de luz vertical de la puerta, mientras Don Eustorgio masticaba con sus dientes desgastados, sus recuerdos. A las seis de la mañana en su rostro inmóvil estaba dibujada una sonrisa, su mano derecha levantada y en las pupilas de sus ojos un gran portón con una brillante aldaba y su hermosa Catalina.

viernes, 25 de junio de 2010

LA CORONACIÓN: Fin y principio de un cuento de hadas

La ceremonia comienza con algo de retraso, pero la espera siempre vale la pena. El escenario se encuentra lleno de luz y de color, las candidatas se estremecen de emoción y nervios, es el final de muchos ajetreos, pero también el principio de otro camino. Ha llegado el momento más esperado, la noche de la coronación, el anuncio de la ganadora, la que finalmente levantará su mano sonriendo, la que saludará a su pueblo sosteniendo la corona con un ligero temblor, luciendo un perfecto equilibrio, al compás de las ovaciones. Es la reina, lo merece! días y días de preparación, sin derecho al cansancio. No ve nada, las lágrimas y las luces la enceguecen. Mañana verá claramente un futuro, podrá ver y vivir la realidad. Sus pies se bajarán de los tacones y podrá recorrer nuestra tierra y sentirla.
¡Aplausos para la reina! ¡Las fiestas han terminado!

ESPACIOS QUE NUNCA MUEREN

La arquitectura es poesía concreta, logra captar lo que flota en el aire del lugar, para sintetizarlo en una construcción habitable y funcional, logrando así guardar por siempre, las características de una cultura, un momento y una sociedad. Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que la arquitectura es la mejor oradora de la historia, a través de ella, tocándola, podemos develar secretos y recuerdos de pueblos y ciudades. Es por esto, que la recuperación del Centro Histórico de Cartagena de Indias y de sus bienes inmuebles, es un recurso muy importante para el desarrollo local y su identidad cultural, pues hoy por hoy, no es solo un testigo mudo de su pasado, arrastrando su historia como un sonámbulo, sino que está actuando aquí y ahora, renovando y transformando la ciudad, sin limitarse solo a los aspectos urbanísticos y arquitectónicos, está afectando todos los ámbitos sociales y económicos. Es por esto, que para los profesionales encargados de la conservación de nuestro patrimonio, el enfrentar el compromiso de una nueva obra en el casco antiguo, representa una enorme responsabilidad, pues cuando el arquitecto se enfrenta al reto de un espacio libre, sin épocas ni momentos preestablecidos, el amor se adquiere poco a poco, línea tras línea en un plano, pero cuando ya ese sueño y ese ser están vivos, ese amor y ese entendimiento necesitan traducirse e interpretarse, es entonces cuando hablamos de restaurar.... hermosa y delicada palabra, que encierra el gran reto de enfrentarse a miles de piezas usadas, corroídas y curtidas de experiencias; es en ese momento, cuando el arquitecto debe tener una perfecta y pulcra visión interna de lo que representa el tiempo y el espacio que afronta. Debe expresar sentimientos marcados por reglas, traduciendo ideas, pensamientos y técnicas, convirtiéndolas en resultados prácticos, funcionales y a su vez, en lugares dignos, compartiendo sin discutir, dos verdades vivas de esos espacios: la técnica y el arte. Poder percibir, concebir y finalmente hacer y transformar toda esa esencia, ese espíritu latente de un espacio lleno de rezagos, sudores, pensamientos, vidas y sentimientos y lograr recuperar áreas tocadas, acostumbradas a un trajín diferente al que le será encomendado desde ese momento. Es precisamente, esa perfecta comunión del arquitecto con su obra, la que nos brinda resultados como los que hoy podemos disfrutar, en diferentes construcciones restauradas en nuestro corralito de piedra.
El arquitecto solo logrará llamarse arquitecto, cuando al finalizar su labor, pueda mirar de frente, con orgullo y sin vergüenza, su obra y pueda finalmente conversar con ella y brindarla a la sociedad, con nobleza y señorío. Así, éstos serán espacios que no morirán, espacios eternos, espacios que el sol, la sal y el uso, fermentarán.

SURCANDO EL MAR

Navegación a vela: “Canto al viento y a la mar”

La mano de la naturaleza y la mano del hombre, nos llevan a vivir sueños de gaviotas y delfines que galopan impetuosos, llenos de valentía, abriendo el camino de la ruta marcada por estos aguerridos y aventureros barcos veleros que surcan los mares, cantándole al viento y al mar, las melodías recogidas en cada puerto, actuando como sembradores en el agua, labrando las olas e hincando raíces que amarran fuertemente al hombre de corazón marinero, ese que no sucumbe ante la firmeza de la tierra, el que entiende y toma ese hilo intangible del viento, y con el cual logra tejer su existencia. Ese que doblega, conquista y somete la fuerza de la mar y sus cómplices.

Es ese sonido del viento, el que al encontrar las velas en el infinito, nos regala acordes que a veces son latigazos despiadados, y a veces suaves caricias, dejándonos ver y entender cuántas caras, cuántos sentimientos y momentos nos pueden brindar el agua, el viento y las velas. Tres maravillosos elementos que unidos, le regalan al hombre una aventura única y eterna.

ORÍGENES DE LA AVIACIÓN COLOMBIANA

Uno de los eventos más importantes ocurridos en nuestro país en el Siglo XX, fue la constitución de la sociedad colombo-alemana de transporte aéreo: SCADTA. Un 5 de diciembre de 1919, los señores: Werner Kammerer, Albert Tietjen, Stuart Hosie, Ernesto Cortissoz, Jacob Correa, Rafael Palacio y Arístides Correa, firmaron la escritura de constitución de la empresa, iniciando así, un largo y fundamental capítulo para la historia y desarrollo de nuestro país. En octubre de 1920, SCADTA comienza a operar.
Para SCADTA los momentos que se vivían en el mundo, fueron propicios para su casi inmediato éxito: acababa de finalizar la 1ª guerra mundial, la cual dejaba inactivos a un numero considerable de pilotos con mucha experiencia, el deseo de Alemania de establecer relaciones comerciales con América Latina, y la poca o nula existencia de infraestructura de transporte terrestre en nuestro territorio. Pero para estos aguerridos pioneros, no todo fue color de rosa, al llegar a Colombia los primeros aviones, se dieron cuenta de que la gasolina que se usaba en Alemania era diferente a la nuestra, ocasionando esto, junto a las altas temperaturas de la costa, que los motores se recalentaran. Es ahí donde nuestra mente criolla y recursiva hace alarde de su ingenio, se adaptan radiadores de automóviles, y se acomodan repuestos locales para que las naves pudieran elevar su vuelo. Si para nosotros hoy en día, no es muy confiable volar, en ese momento eso era una gran aventura, pues cada vez que se presentaba una falla mecánica, el comandante acuatizaba, los pasajeros esperaban, mientras el mecánico realizaba las “reparaciones”, con la nave amarrada a orillas de los ríos, de esa misma forma recargaban combustible, el cual estaba a su disposición en cubos ubicados estratégicamente, cada cierto número de kms. Es importante mencionar que fueron los alemanes de ese momento, quienes le dieron a los colombianos, con SCADTA, las alas que aún hoy conservamos con el nombre de Avianca. SCADTA contaba en sus inicios con cuatro hidroaviones para 4 pasajeros, dos más grandes de 6 pasajeros y dos super-hidroaviones de 8 pasajeros.
Gracias a la compañía SCADTA, la Fototeca Histórica Cartagena de Indias cuenta con un valioso archivo fotográfico de imágenes aéreas de nuestra ciudad.

EL MUELLE DE LA BODEGUITA

Este muelle fue bautizado por los cartageneros como Muelle de la Bodeguita, a finales del S. XIX, por encontrarse en él una edificación de esas características, construida por la compañía que estableció el ferrocarril de Calamar.

Desde principios de 1900 hasta 1977, se utilizó como Muelle Municipal desde donde atracaban y zarpaban diferentes embarcaciones, transportando víveres y mercancía a diferentes zonas de la región, dada su cercanía con la Plaza de Mercado de Cartagena.

Hacia los años veinte, el lugar fue intervenido y arreglado, colocándole barandillas y las populares esculturas de los pegasos, conociéndose desde entonces ese tramo, como “El Muelle de los Pegasos”.

Hoy en día el Muelle ha sido rescatado dentro del proyecto Transcaribe, ofreciéndonos un nuevo panorama, y donde funciona el embarcadero turístico de manera controlada y organizada.

MUJERES A TODA VELA DESPUÉS DE LOS 40... ORIGINAL

La mujer es un ser inmortal, las mujeres de ayer, las de hoy y de mañana. A los 40, los 50 o más, no eres una anciana, no estás en el declive de la vida, empiezas a disfrutarla desde otra perspectiva. Es cuando tu seguridad y la aceptación de ti misma llegó a su plenitud, te conoces perfectamente, estás consciente de tus virtudes y defectos, pero sobre todo tienes la experiencia suficiente para vivir con ellos. Sabes hacerte valer y sabes darte tu lugar y ganarte el respeto de todos. Decides si esto o aquello te hace feliz, y si no, simplemente pasas a otra cosa. Tienes a tu disposición mil y un avances tecnológicos y científicos para hacer tu vida más cómoda y sin complicaciones. Y sobre todo, te dedicas tiempo a ti misma, te consientes y te mimas.

En este período han pasado las privaciones, sacrificios (no preocupaciones) de la maternidad, ahora podemos vivir plenamente con nuestra mente y nuestro cuerpo. Buscar nuevos horizontes, ya con la experiencia del camino recorrido, pisando fuerte, firme y con gran seguridad. Hoy las mujeres de más de 4, 5, 6... décadas, estamos llenas de ímpetu, pasión, valor, ganas de hacer cosas, cargadas de una vital actitud. Somos médicos, cajeras, obreras, arquitectas, científicas, intelectuales, amas de casa... casadas, separadas, solteras, madres , hijas, hermanas, nietas, abuelas, esposas, amigas, amantes... Somos mujeres apetecidas, marcadas con las huellas que nos deja la experiencia, pero en perfecto estado de revista, somos lindas!. Necesitamos lentes para leer, pero no para vivir, pues la visión de nuestra mente está más clara que nunca, porque nos vemos como somos realmente. Así, como nos ven ustedes en estas imágenes....... con el físico que nos merecemos y que nos hemos labrado. Aquí estamos porque nos amamos, amamos y deseamos que nos amen. Pensamiento sincero del S.XXI.

ÉRASE UNA VEZ, BOCAGRANDE...

Si bien es cierto que Bocagrande se destaca por su aspecto moderno, también encontramos que forma parte de toda esa historia que distingue a Cartagena. Una de las primeras obras de Ingeniería Militar (mediados del S. XVIII), fue la muralla submarina ó escollera que se construyó en la principal entrada a la bahía, la de Bocagrande. Esta impedía el paso hacia la bahía entre la isla de Tierra Bomba y la península de Bocagrande. Tuvo dos fuertes: en la Punta de Icacos (fuerte Vargas, finales S.XVI y San Matías,) y en Punta Judío, hoy Club Naval (fuerte de Santa Cruz, mediados S.XVII). En 1893, se construyó el Muelle La Machina, en la entrada de Bocagrande, el cual fue primordial para la recuperación de la economía cartagenera.
Su presencia en el trazado de la ciudad, nos brinda una propuesta urbana resultado del ensanche obligado de la villa colonial y republicana, creándose un modelo de barrio suburbano norteamericano. La Urbanización de Bocagrande como tal, se inició a fines de la década de 1920, cuando la compañía canadiense Andian National Corporation se estableció en Cartagena, hecho que tuvo una gran influencia para la ciudad en cuanto a economía, fisonomía y sociedad. La finalidad de esta compañía era la construcción de un oleoducto para la explotación de petróleo.
En 1921 la Andian compra el Muelle de la Machina, para ese mismo tiempo urbanizó el sector de Bocagrande, donde construyó viviendas para sus empleados y vendió lotes para que también hicieran sus casas personas no vinculadas a la empresa. En 1926 la Andian construía 17 casas y un Club Social para sus empleados. En 1941 la Armada Nacional ubica su Escuela, donde permanece por 20 años, hasta que se traslada a la Isla de Manzanillo.
En 1941, el arquitecto cubano Miguel Carrera y el Ingeniero Enrique Zeizel, iniciaron la construcción del Hotel Caribe, el cual fue ubicado en un área desierta en la península: Punta Icacos. Abrió sus puertas en enero de 1946, convirtiéndose en poco tiempo, en uno de los más atractivos centros sociales de Cartagena. En la década de los 50 aparecen el Hospital de Bocagrande y la Iglesia del Perpetuo Socorro. Desde entonces, Bocagrande ha tenido un desbordado crecimiento, convirtiéndose en un barrio que lo soporta todo, desde ventas irregulares, hasta construcciones del más alto estrato social.

SINTIENDO LA PIEL DE COLOMBIA

La seguridad es un componente imprescindible para el desarrollo económico y social de una nación. Las Fuerzas Armadas juegan un rol fundamental; son ellas en esencia, una reserva, una bodega de responsabilidad, cumplimiento, respeto y honor.
Hoy en día las Fuerzas Armadas están concebidas como una entidad que fortalece a la sociedad civil, creándose una fuerte alianza que captura el sentir de una nación. Ellas no sólo defienden la libertad y la paz de nuestro territorio, defienden también nuestra historia y nuestras tradiciones. Son esos ojos que vigilan nuestro presente y futuro, es esa piel que nos protege y cubre.

Si nos remontamos a nuestra historia, podemos comprender el por qué hoy nuestro país es poseedor de tan insigne institución: “Los Buques de Guerra colombianos que conforman la Fuerza de Superficie, surcan las aguas nacionales desde los albores mismos de la independencia, donde se impulsó la creación de la primera Armada de carácter nacional. Sus hombres fueron en su mayoría improvisados marinos patriotas. El 24 de Julio de 1.823, en el lago de Maracaibo, a pesar de la superioridad de fuerzas marítimas enemigas, la Fuerza de Superficie colombiana, bajo el mando del Almirante José Prudencio Padilla, con 22 buques de 65 cañones, derrota en forma definitiva la escuadra española, que al mando del Almirante Laborde, contaba con 32 buques de 67 cañones. Padilla causa así una pérdida irreparable al poderío naval español, expulsando definitivamente los buques de la Madre Patria del teatro de Operaciones en el cual se gestó la libertad de la Gran Colombia.”
Como constancia de esta historia, hoy podemos saborear las imágenes de esos buques que siendo jóvenes y briosos, guiados por marineros aguerridos y valientes, que en el pasado defendieron nuestras aguas y nuestro territorio, de esa misma forma, hoy contamos con una fuerza enriquecida de tecnología, pero con la misma hidalguía y valor humano.
Este año, la Flotilla de Superficie de la Fuerza Naval del Caribe, conmemora 20 años, veinte años de doblegar la fuerza del mar, del viento y la naturaleza, amando el sabor salado que la mar deja en los labios, labrando la firmeza del agua, unidos hombre, buque y mar.
Colombia está anclada entre dos Océanos, tiene la fortuna de estar cercada por ese límite cálido, suave y susurrante, el cual nos convierte en territorio fuerte, pero a la vez vulnerable, es por esto, que la permanente labor de nuestros marinos protectores, no puede tener descanso.

TOMEMOS LOS HILOS DE LAS LETRAS

Nos disponemos a disfrutar y vivir la cuarta versión del Hay festival y por tal motivo nos sentimos inspirados a remontarnos al nacimiento y desarrollo del periodismo y la literatura en Cartagena. El periodismo en nuestra ciudad, nace en el siglo XIX, con el diario El Porvenir, guiado por la mano e ideas de nuestro incomparable Rafael Núñez, quien se valía libremente de la poesía, siendo ésta su instrumento de expresión de pensamientos e ideales; pero si me dispongo a hablar sobre poesía y periodismo en Cartagena, debo remitirme inevitablemente a nuestro inolvidable Jorge García Usta, a quien Dios, a pesar del poco tiempo que le prestó, le regaló tanto talento, tanta sensibilidad y amor por lo que le rodeaba, que pudo perpetuar por siempre todos esos sentimientos e ideas que burbujeaban en su cabeza, soltando letras que caían como pájaros que revolotean eternamente, para no permitirnos olvidar jamás la belleza de lo simple y cotidiano de una ciudad dormida en su costumbre de ser hermosa. Intentar resumir y ser justos con el inmenso valor literario de nuestra región Caribe y sus protagonistas, es tarea imposible de cumplir, por lo tanto, acudiré al ejemplar trabajo ya realizado por Jorge, en su ensayo:”Periodismo y literatura en Cartagena en el siglo XX”.-Los cronistas llaman al orden- : “A finales de los años treinta, aparece uno de los experimentos literarios más importantes de este siglo en Cartagena, el grupo Mar y Cielo. Los escritores de Mar y Cielo participan en la vida cultural de la ciudad e introducen también revisiones de la literatura nacional y de la tradicional española. .... Una aparente decisión del azar reúne en 1948 en Cartagena, a lo que hemos llamado el Grupo Cartagena, uno de cuyos integrantes, Ibarra Merlano, hizo parte de Mar y Cielo, otro, Rojas Herazo. El Grupo Cartagena es uno de los fenómenos culturales más importantes de este siglo para la literatura y la cultura costeñas y colombianas. Las contribuciones del Grupo Cartagena al periodismo y a la literatura de la ciudad son gigantescas, pero nos referiremos a unas pocas: la redefinición de los géneros periodísticos como espacios de posibilidades literarias, lo que los lleva a utilizar en el caso de Rojas Herazo y García Márquez, un lenguaje y una estructura literarias en sus columnas de prensa. El nacimiento de un diario liberal como El Universal, de Domingo López Escauriaza, no hubiera significado mayor cosa dentro de una historia periodística más o menos monótona y politicista, si no aparece una de las figuras capitales del periodismo colombiano de este siglo, Clemente Manuel Zabala, silencioso eje de la renovación del periodismo y la literatura regionales. En esa misma década, en la corriente reformadora y abierta de Zabala, la obra divulgativa de Santiago Colorado fomenta la publicación del cuento, un género no muy explorado hasta los años 70. Alfredo Pernett, representante del espíritu de Torices, refleja los hábitos, mentalidades y filosofías del mundo popular. Aníbal Esquivia Vásquez, quien tramita los signos de la modernidad literaria y logra horadar los muros del predominio historiográfico con los aires profundos y divertidos de la crónica urbana, seguidor del espíritu crítico de López y de su filosofía... Desde la librería Mogollón hasta la librería de Pío Alfonso García, que mantuvieron la divulgación de las novedades literarias universales; desde la revista rojo y Azul, que albergó los primeros versos juveniles de Luis Carlos López, y el grupo de la revista Líneas, hasta los lunes literarios de El Fígaro, que dieron alojo a la saludable revuelta maricielista, o las páginas de Muros, que dirigió Moisés Pinaud, en las que sobresale el talento de cronista de Esquivia Vásquez, desde las páginas de Arte y Letras de Blasco Caballero o Letras de Santiago Colorado, hasta las páginas de Cine Arte Bolívar o Voces en El Universal, desde la novela histórica de Germán Espinosa y el cuento carnavalesco de Burgos Cantor, hasta la novela existencial de Alberto Sierra y la poesía popular de Pedro Blas Julio; desde el desparpajo humorístico de la revista La Caterva, hasta la rebelión múltiple de la revista En tono menor, obras que registran otras sensibilidades literarias, política y sexuales, como las de Gómez Jattin: en todos estos esfuerzos la búsqueda de la modernidad literaria y periodística ha logrado establecer las más significativas continuidades de su espíritu hasta llegar al final del siglo con un inventario que, sin duda, dejó atrás la pobreza descrita por el tuerto López en uno de sus momentos más amargos y conmovedores”. Así como Jorge García Usta nos lleva de la mano manteniéndonos despiertos, golpeándonos la memoria mientras nos cuenta nuestra historia literaria, es necesario que continuemos ese hilo y caminemos por la ruta marcada por otros personajes que nos llenan con el poder infinito de las letras, como son: Juan Zapata Olivella, la huella de Jorge Artel, Eduardo Lemaitre, Rómulo Bustos, Gustavo Tatis, Burgos Ojeda... son tantos y tantos que permanecen en la fortaleza de nuestro corazón, pero que escapan a la fragilidad de nuestra memoria.

LAS HORAS SE CUENTAN EN LA PIEL DE LA CIUDAD

“El silencio me llama a gritos, con sus pasos flacos y lánguidos, me lleva hasta el rincón oscuro del patio de la ciudad. Aquí los fantasmas viven libres, alimentando la memoria de los vivos. Se puede sentir el olor a limón, a tajadas maduras y sofrito recién hecho. En mi cuello explotan vapores y sudores, de repente entra en mí una refrescante bocanada de aire y en medio de un suave viento vuelan los deseos de una ciudad libre de la mezquindad del hombre. Por segundos creí que sería realidad. Mi mente era un torbellino. ¡Cartagena libre de verdad! ¡Ésta es la verdadera independencia, esto si lo debemos celebrar! Cartagena de Indias, limpia, organizada, todos cumpliendo con nuestras obligaciones, no hay invasiones, no hay informalidad, todo es legal, existe respeto por las normas.... arrastré la esperanza hasta la siguiente curva del camino, pero la realidad tomó mi mano...”
En Cartagena la realidad urbana no ha sido muy diferente al del resto de las ciudades colombianas, las cuales han crecido bajo un proceso acelerado, que no les ha permitido adoptar un orden racional; uno de estos elementos es el de las constantes migraciones causadas por los diferentes actores de nuestra historia, que lo único que finalmente han logrado es convertir la pobreza y el despojo rural en pobreza y desconcierto urbano, lo cual nos da como resultado hoy, una ciudad desprovista de orden, donde nacen y cabalgan a gran velocidad, núcleos humanos espontáneos sin ningún tipo de control. Así podemos ver cómo se entremezclan de manera espontánea y desordenada asentamientos nuevos y viejos, creando grandes cinturones de miseria que miran desde sus límites la verticalidad de una ciudad que con otra cara se enfrenta al exterior, porque Cartagena recibe otro tipo de inmigración: aquella con capacidad económica para revitalizar nuestro centro histórico, reforzar el sector industrial y turístico. Esto convierte a la ciudad en un gran buffet donde el que puede acercarse a la mesa, podrá saborear suculentos platos, o simplemente recoger las migajas que caen. Es por esto que debemos entender que jamás el urbanismo podrá desligarse de la cultura, la economía, la política y la ética; son estos elementos básicos para crear una sociedad, los cuales deben ser manejados por profesionales idóneos, cargados de sabiduría, pues son ellos los únicos que finalmente serán la conciencia de las ciudades. El arquitecto está obligado a ser dueño de una visión creadora y organizadora, debe ser capaz de ver en el vacío y al mismo tiempo poder dar continuidad a una construcción que evoluciona con el paso del tiempo, sin obviar la profundidad histórica que el contexto abarca. Es el arquitecto el responsable de dibujar en la piel de la ciudad sus horas vividas, sin manchones, sin borrones, con una pulcritud autónoma, sin copias de modelos foráneos que se desmoronen con el primer soplo de desarrollo. Es por esto, que el arquitecto debe ser primero urbanista, para después poder acercarse a la creación de las formas internas de la ciudad. En arquitectura se estructuran espacios y volúmenes, en urbanismo se estructura a la sociedad, con la ocupación y usos del suelo. Ambos deben estar en completa comunión y lograr un óptimo equilibrio y armonía, pues la composición ordenada es la esencia de la vida misma y de ella se ha de partir para la creación, desarrollo y continuidad de las ciudades.

ANTES DE AYER, AYER Y HOY: No siempre todo tiempo pasado fue mejor.

La nostalgia nos hace recordar solo lo bueno, pero el presente del ser humano debe ser siempre mejor que su pasado, sino lo logra, estamos condenados a vivir un presente fotocopiado y repetitivo. La nostalgia en sí misma es hermosa, pero no debemos detenernos en ella, pues tenemos que construir la nostalgia que viviremos en el futuro, porque nosotros hacemos y somos tiempo. Hoy en día los centros históricos no son seres inertes, al contrario, son absolutamente vitales, donde se pasó de ser un receptor inmóvil de subvenciones, a ser activo económicamente, a ser un instrumento para la producción de cultura, de historia sobre la historia y para el desarrollo de la ciudad. Todas esas transformaciones son el resultado de las actividades que sus habitantes han desarrollado, pues vivimos y creamos nuestro entorno de acuerdo a lo que somos socialmente. Cuando una ciudad crece y cambia, las necesidades de la población cambian, por lo tanto su cultura y actividades económicas varían de manera tan radical, como el pasar de la huerta a la industria y de convertir espacios abandonados y destinados a su desaparición, en espacios vivos. Los centros históricos viven una gran complejidad, porque enfrentan en su interior varias fuerzas: la herencia histórica con todas sus tipologías entremezcladas a lo largo de los años, el medio ambiente natural del lugar, el pensamiento y sentir de sus habitantes, los factores económicos y los avances tecnológicos. Todo esto implica que la ciudad ha de ser flexible e ir adaptándose y actuando de acuerdo a las necesidades que cada época le impone. Es por esto, que no podemos pretender que el ayer sea adecuado para el hoy que vivimos, eso es evolución y es una función tan natural como el respirar. El centro histórico de Cartagena, no es solo un testigo mudo de su pasado arrastrando su historia, sino que está actuando aquí y ahora, renovando y transformando la ciudad, sin limitarse solo a los aspectos urbanísticos y arquitectónicos, está afectando todos los ámbitos sociales y económicos, en busca de mejorar nuestra calidad de vida.
-El presente siempre es un segundo, el segundo anterior es pasado y el siguiente es futuro-

MOMPOX TIERRA DE DIOS...

…donde se acuesta uno y amanecen dos, y si sopla el viento, amanece un ciento y si vuelve a soplar, no se pueden contar (Anónimo).

Con mi amigo el extranjero, partimos hacia Mompox, galopando entre el calor, la gente y el asombro de este hombre, que era sorprendido por nuestros paisajes y ocurrencias criollas, como aquella frase escrita en un trozo retorcido de madera que decía: ”baño, se alquila”, o la jugosa sopa de río, adobada con el zumbido de las moscas, el dulce de limón, las sombras sudorosas de los árboles, el olor a ron trasnochado del vendedor de mango, el crujir de ramas secas bajo las patas de las iguanas y la humedad del ambiente que brotaba por nuestros poros, pero solo fue cuando escuché su pregunta ingenua: “¿qué es una Totola?”, al oírnos hablar sobre: “Totó la momposina”, cuando me di cuenta que era cierto, Mompox es tierra de Dios.
Santa Cruz de Mompox, fundada en 1530, fue por mucho tiempo un importante puerto por su privilegiada ubicación dentro de la ruta comercial, en las riberas del río Magdalena, pero el tiempo en Mompox se detuvo, cuando la sedimentación cambió el cauce del río Magdalena, disminuyendo las actividades del pueblo, quedando éste como una isla solitaria y de difícil acceso, pero ha sido esto precisamente, lo que la ha convertido en un lugar lleno de encantos. Hoy es una de las más hermosas joyas arquitectónicas de la colonia, con sus calles tranquilas y apacibles, nos permite respirar un profundo color blanco mezclado con aroma a calor; al caminar parece que escalas letras y recorres páginas de libros de historia, donde nos cuentan cómo su ubicación la protegió de los ataques de piratas y corsarios, permitiéndole desarrollar una arquitectura religiosa y tradicional con un innegable estilo sevillano, contrario a lo que se vivió en Cartagena de Indias, donde las construcciones militares eran primordiales. El trazado urbano en Mompox, es eminentemente lineal, definiéndose a partir de sus tres calles principales: la calle del Río, la calle Real del Medio y la de atrás, todas paralelas al río. Su estado de conservación arquitectónica, sus tradiciones, leyendas y costumbres, le valieron el título otorgado por la UNESCO de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Su principal celebración, es la tradicional festividad religiosa en Semana Santa, engalanada con hermosas leyendas como la de los Cristos Morenos Milagrosos. De su arquitectura religiosa, se destacan las iglesias de La Inmaculada Concepción (1541), Santo Domingo (1544), San Francisco de Asís (1580), San Agustín (1606) Santa Bárbara (1613) y San Juan de Dios (1668). El catolicismo tan profundo y único que caracteriza a Mompox, fue infundido por los españoles, y aún hoy podemos sentir la grandeza de la fe religiosa de esta hermosa villa colonial. No podemos hablar de esta ciudad sin mencionar al poeta Candelario Obeso, ese genio de la poesía moderna colombiana, de cabello ensortijado y espíritu fogoso, que con sus versos navegaba por el río Magdalena y que nos ha hecho entender que la belleza se encuentra en el mundo espiritual y sencillo de la vida popular.

LEO MATIZ(1917-1998), Un colombiano sin fronteras

Sí, traspasó las fronteras de nuestro país y las fronteras de la fotografía del siglo XX. Su trabajo fue y es, un romance efímero, pero inquebrantable con su objetivo. Un andante y aventurero, que arrastró a Colombia por los caminos que recorrió. Podemos afirmar que es la primera figura internacional de la fotografía colombiana. Nace en Aracataca, siendo inicialmente caricaturista. En 1937, el periódico El Tiempo publica los domingos sus caricaturas, y es en ese año cuando inicia el aprendizaje de la fotografía. Realizó diferentes trabajos de reportería gráfica, provocando con su estilo, un revolcón en ese género periodístico en Colombia. En 1939 realiza una gira por todo Colombia, con el fin de realizar un registro en imágenes de los diferentes tipos sociales de nuestro país. Viaja a Panamá y sobrevive haciendo caricaturas en los bares, e inicia una gira a pie por Centro América hasta llegar a México. Eso lo convierte en un reportero errante, el cual logra captar grandes acontecimientos de la historia contemporánea. Se establece en México, dedicándose únicamente a la fotografía. A través de su amistad con el poeta colombiano Porfirio Barba Jacob, obtiene empleo como editorialista en la revista “Así”. A partir de 1943, su avance como fotógrafo de revistas es frenético, sus fotografías fueron publicadas en Selecciones de Reader’s Digest, Life, Vision, Harper's Magazine. Viajó como fotógrafo observador al Medio Oriente, donde fue prisionero de los israelíes y árabes. Dentro de su archivo encontramos retratos de Frida Kahlo, Luis Buñuel, las actrices María Félix, Dolores de Río, Janice Logan, Esther Williams, el trompetista Louis Armstrong, el torero español Manolete, el poeta chileno Pablo Neruda y el pintor ruso Marc Chagall. Es muy difícil en tan corto espacio describir todas las actividades realizadas por este hombre que vivió con intensidad y sin perder el tiempo, dejándonos un invaluable aporte al desarrollo de la fotografía en el mundo, pero no encuentro mejor descripción del artista, que la que hizo su gran amigo y compañero de trabajo, el escritor y poeta colombiano Álvaro Mutis: "Desde el primer día me sorprendí ante el rigor con el cual, no solo ponía precio y condiciones a su trabajo, sino que establecía normas de respeto y conciencia profesional. Leo en esto era inflexible. En las más azarosas condiciones que nos deparó el plan de labores que nos propusimos, consistente en crear un archivo fotográfico sobre el país, jamás vi a un Leo pronunciar un “me muero de la pena” y mucho menos un “mañana”...
Es por esto, que no me sorprende leer sus anécdotas llenas de indignación ante el abuso de quien no valora y distingue el trabajo de alguien: “No imaginé que ocho años más tarde, durante mi estadía en el país azteca, yo denunciaría el plagio que Siqueiros hizo de mis fotografías para el mural Cuauhtémoc contra el mito. Por ese escándalo abandoné México y descubrí el lado oscuro y violento de uno de los hombres más influyentes en la vida cultural de ese país. Él respondió acusándome de ser un agente de la CIA, saqueando e incendiando mi estudio. La vida tiene sus paradojas, México me rendiría homenaje con una muestra retrospectiva de mi obra en el Museo Postal, justo al frente del Palacio de las Bellas Artes, en donde Siqueiros exhibió cuarenta cuadros al óleo en caballete, inspirados en las quinientas fotografías que yo le entregué para su proyecto artístico sin darme ningún crédito...”
Tal vez el viento de Aracata penetra los poros de sus hijos, marcándoles destinos extraordinarios y vidas épicas, por eso no es extraño que Matiz hubiese enfrentado violentos episodios, perdido un ojo, tenido catorce esposas y se hubiese emborrachado hasta enloquecer de amor.

LA MEMORIA DE LA CIUDAD

La existencia del hombre está ligada profundamente al desarrollo urbano de las ciudades. Las usan y transforman de acuerdo a sus deseos y necesidades. El arquitecto es el elemento que coordina y une todos los componentes involucrados. Su obligación es ver y sentir, para así poder ser el creador junto con la comunidad, de la memoria de la ciudad, por lo tanto le está totalmente prohibido sufrir amnesia.
La memoria crea identidad, pero tampoco podemos permitir que la nostalgia nos congele en el tiempo y no nos permita avanzar en la búsqueda de nuevas soluciones. La ciudad en sí, es una producción colectiva, que está conformada por el espacio, el cual a su vez se compone de barrios, calles, plazas, monumentos, etc. Todos estos elementos son creaciones físicas e históricas que arman el tejido urbano. La ciudad es un ser vivo que respira, vive y se desarrolla, es una realidad que nunca deja de crecer y de construirse. El quehacer diario del hombre, elabora lo que la memoria guarda y lo que desarrolla con los nuevos avances.
Podemos llamar ciudad a nuestro espacio y entorno, cuando ella logre cumplir de manera sistemática, una creación lógica, coherente, con un tramado histórico impecable, respetado y con una visión futura basada en un orden, donde todos los ciudadanos hayan logrado crear y desarrollar instrumentos y actitudes con vocación social y de colectividad.
Como todo ser vivo, es presa de virus y bacterias que la corroen y destruyen. A través del conocimiento de la ciudad, podemos despertar en nosotros y en todos sus pobladores, la conciencia de que ella es de todos; todos somos sus dueños, por lo tanto debemos convertirnos en vigías y planificadores de esta realidad que nos alberga. En estas imágenes podemos apreciar cómo nuestra ciudad se extiende, tal parece que camina buscando oxígeno y libertad.

NO OLVIDEMOS A JUAN ANTONIO HORRILLO, Nos ha dejado su espíritu enmarcado y colgado de un clavo en la pared

Nació en Morón de la Frontera, Sevilla, España en 1926. Se gradúa en la Escuela de Artes de Santa Isabel de Hungría, donde hace en tres años, el programa de estudios que era para cinco. En 1950, zarpa en un barco hacia Colombia. Horrillo es recibido en Cartagena por su compatriota Eladio Gil. Fue muy acogido en la ciudad y cultivó valiosas amistades como, Hernando y Eduardo Lemaitre, Teresa Román de Zurek, Yiri Pitro y Susanne, Augusto Tinoco, Miguel Sebastián Guerrero, Jaime Gómez O’Byrne, Blasco Caballero, Pierre Daguet, entre otros. En 1956, se casa por poder con Milagros, quien llega a Cartagena en 1957, iniciando así su hogar en la Cartagena de entonces. Fue cofundador del Instituto musical y de Bellas Artes de Cartagena en 1958, con Maruja de León de Luna Ospina, Adolfo Mejía y otros. Ahí trabajó como profesor de dibujo de anatomía humana, óleo, acuarela y acrílico. Horrillo es recordado por sus alumnos como un hombre generoso, un verdadero maestro sin ninguna mezquindad, pues compartía abiertamente sus conocimientos con sus discípulos, entregándose sin reservas al placer de enseñar. Fue una pieza fundamental en el desarrollo de las artes plásticas en la Cartagena del S. XX. Creó la agencia “Ya Publicidad”, donde podía desplegar su capacidad artística en el ámbito comercial.
Creador de imágenes, expresiones y significados étnicos de esa Cartagena que descubre, la que lo acoge y abriga para el desarrollo de su obra, brindándonos una hermosa armonía entre la ciudad y su gente. No podemos pues, concebir su obra, sin entender que en él vivía un profundo amor por Cartagena y su cultura. Con la fuerza de su imaginación, sus trabajos han trascendido y trascienden en el universo de una región que conserva aún sus tradiciones y costumbres, congeladas en el tiempo, ausente del diario, acelerado y atropellador desarrollo. Es sorprendente descubrir cómo a pesar del inevitable transcurrir de los años, sus cuadros siguen vigentes y vivos, tal parece que hubiesen sido concebidos y realizados hoy. Dios le dio días cortos y prematuros, pero también fue especialmente generoso con él, pues le regaló un inmenso talento, una gran sensibilidad y un infinito amor por lo que le rodeaba, dejándonos percibir la música, los sonidos, gritos o lamentos que no escuchamos, trazándolos en el lienzo a base de firmes y seguras pinceladas, esto lo podemos observar en su obra ”Represión”, la cual se encuentra hoy expuesta en el Museo del Palacio de la Inquisición.
La herencia que deja no se limita a su obra como artista plástico, se prolonga a la formidable y ejemplar familia que siembra sus raíces en estas tierras americanas. Una esposa de una fe indestructible, de gran fortaleza espiritual, la cual a pesar de los avatares de la vida, sale adelante y conserva, con un amor inquebrantable y sincero, todas las obras que el artista deja. Para ella los años no transcurren, sus recuerdos y vida con Juan son presente, tan presente, que al conversar con ella podemos sentir su presencia y su alma en cada una de sus palabras. Juan Antonio ha dejado en Cartagena, su espíritu por siempre!

LAS MUJERES EN BLANCO Y NEGRO Y EN COLOR

Si algo se puede afirmar sin temor a equivocarnos, es que la mujer es un ser inmortal, las mujeres de ayer, las de hoy y de mañana son territorios de vida, por lo tanto, somos capaces de contar la historia con la expresión de nuestro cuerpo o nuestra mirada, siempre permitiendo interpretar al observador, la realidad de cada momento.
A través de la fotografía, se puede descubrir el lenguaje tácito de la mujer y descifrar el rol que ha vivido en cada época. En el siglo XX la mujer ha sido un símbolo, es el momento en el que abandona los prejuicios, y deja atrás el corsé que comprimía su cuerpo y su mente. Dejan de ser prisioneras de la ropa y de las normas absurdas de una sociedad injusta y desigual. Ha sido un siglo de fuertes vientos femeninos.
La fotografía se convierte en una herramienta que nos permite comprender cómo a la mujer las condiciones culturales, sociales y religiosas de una época la condicionan. Podemos ver, cómo poco a poco se va liberando, avanzando por la vida, despojando su cuerpo de ataduras. Hoy apreciamos la manera natural y espontánea como se presenta la figura femenina en la fotografía.
De todas maneras no importan los tiempos ni los avances tecnológicos, las mujeres somos las mismas por dentro, somos el color del sol, la suavidad del amanecer, la fortaleza de la tierra, somos la libertad y la prisión del hombre, su locura y su cordura, su cruz y su felicidad, somos madres y amantes, ternura y pasión, desierto y mar, transparentes y turbias, somos todo, las mujeres estamos impresas en la piel del hombre, en blanco y negro y en color, somos sus madres, sus esposas, sus amigas.

Juan Pablo II: Caminante Incansable

Peregrino de la paz, estuvo presente en los caminos de Colombia en 1986 y uno de los motivos de su visita, fue el deseo de visitar Armero, nombrándolo lugar Santo, en memoria de las miles de víctimas de la tragedia. Llegó a Cartagena el 6 de julio de 1986. Con el fin de poder congregar a la inmensa multitud de diferentes puntos del país que querían acompañarlo, se construyó un templete en Chambacú, donde concurrieron las más altas personalidades del gobierno civil, eclesiástico y el pueblo en general. Fue en la explanada de Chambacú, donde coronó a la imagen de la Virgen de la Candelaria. En ese lugar, S.S. Juan Pablo II, nos dirigió las siguientes palabras: “Nos hallamos al pie del Cerro desde donde la Madre de Dios, la Virgen de la Candelaria, cuya imagen vamos a coronar solemnemente, protege desde hace más de cuatro siglos al pueblo que aquí peregrina. Los primeros misioneros llegaron a vuestras tierras impulsados por el celo ardiente de hacer que todos los pueblos conocieran y vivieran la redención, alabando a Dios por su bondad. Entre los personajes providenciales, no podemos olvidar, en esta ciudad de Cartagena, a dos sacerdotes jesuitas: Alonso de Sandoval y San Pedro Claver, que imprimieron a su labor apostólica una orientación tan nueva para su tiempo y tan atrevida ante las autoridades civiles y religiosas, que han valido a esta ciudad el título de Cuna de los Derechos Humanos. Esta ciudad de Cartagena fue testigo de la vida asombrosa de San Pedro Claver, un martirio continuado de casi cuarenta años demostrando al mundo cómo la fuerza de la fe y la gracia del sacerdocio purifican y perfeccionan la entraña de una cultura. Los defensores de los esclavos en Colombia, abrieron el camino para la evangelización en África".
Fue un ser excepcional, respetuoso, abierto y comprensivo con todo tipo de manifestaciones culturales. Hablar de él en tan corto espacio es imposible, pero sí vale la pena citar algunos de sus pensamientos sobre el arte y los artistas, con los cuales tuvo una relación muy especial. Así nos lo expresa en un pequeño fragmento en uno de los escritos de sus pensamientos hacia los artistas: "El artista vive una relación peculiar con la belleza. En un sentido muy real puede decirse que la belleza es la vocación a la que el Creador le llama con el don del talento artístico. Quien percibe en sí mismo esta especie de destello divino que es la vocación artística -de poeta, escritor, pintor, escultor, arquitecto, músico, actor, etc.- advierte al mismo tiempo la obligación de no malgastar ese talento, sino de desarrollarlo para ponerlo al servicio del prójimo y de toda la humanidad. Un artista consciente de todo ello sabe también que ha de trabajar sin dejarse llevar por la búsqueda de la gloria banal o la avidez de una fácil popularidad, y menos aún por la ambición de posibles ganancias personales".
Incursionó en la poesía con “El tríptico romano”, el cual es una especie de testamento espiritual del Pontífice. Este incluye tres composiciones, se inicia con una obra que se llama "El Torrente" y dice así: “La bahía del bosque baja / en el ritmo de los torrentes de montaña / este ritmo me revela a Ti, Verbo Eterno”, eran versos escritos en italiano. Escribió también el libro autobiográfico: “Don y Misterio”. Juan Pablo II no se ha marchado, pues dejó en nosotros sus enseñanzas sobre la verdad del amor, la paz y la esperanza de la humanidad.

El Puente Román

A principios del siglo XX, la isla de Manga inicia su trazado urbano, este hecho nace gracias a la iniciativa de Don Dionisio Jiménez, quien le encarga la responsabilidad de los planos a Don Luis Felipe Jaspe, en 1904. Terminado el trazado de la urbanización, Don Dionisio Jiménez cede al municipio dos grandes avenidas, las hoy Calle Real y Avenida Jiménez, y cuatro calles perpendiculares a éstas. El siguiente paso era unir a Manga con Getsemaní, para esto, en 1905 se solicita al concejo, un permiso para construir un puente. En 1906 se inaugura el primer Puente, construido en madera por Don Eliseo Navarro y bautizado con el nombre de “H. L. Román” por haber sido Henrique Luis Román, su promotor. Debido al incremento del flujo vehicular y al lógico progreso de la ciudad, en 1928 se le encarga al arquitecto francés Gastón Lelarge, reemplazar el puente de madera por uno en concreto reforzado, donde el arquitecto plasma un diseño romántico, con hermosas farolas ornamentales. En 1986, dentro del proyecto de saneamiento de los cuerpos de agua, la empresa EDURBE construye el actual puente, con el gálibo necesario para permitir el paso de embarcaciones.